HISTORIAS DEL NADAÍSMO EN COLOMBIA - SUPLEMENTO GENERACIÓN DE EL COLOMBIANO

 







A propósito de la publicacion del libro LA REBELIÓN DE LA NADA (HISTORIAS DEL NADAÍSMO EN COLOMBIA)*[1]  el suplemento GENERACIÓN # 52 del periódico EL COLOMBIANO  del 10 de Mayo de 2026 publicó una reseña que compartimos.










La rebelión de la nada. Historias del nadaísmo en Colombia [1]

 

El nadaísmo no fue, en sentido estricto, una escuela ni una antología susceptible de ordenarse bajo los criterios clásicos de selección y jerarquía; fue, más bien, una irrupción: una descarga eléctrica en el cuerpo fatigado de una cultura que, a mediados del siglo XX, persistía en la reverencia a formas agotadas mientras el país se desangraba en una violencia estructural que parecía no tener fin. En ese contexto, un grupo de jóvenes —irreverentes hasta el exceso, desaliñados, insolentes— decidió alzarse no solo contra la tradición literaria, sino también contra el orden espiritual mismo de la sociedad colombiana.

Bajo la prédica incendiaria de Gonzalo Arango, el nadaísmo emergió como una forma de insurrección estética y vital. No pretendía simplemente renovar la poesía; aspiraba a dinamitar sus cimientos. Su lenguaje, deliberadamente profano, sustituyó los ornamentos líricos por los objetos cotidianos de la modernidad urbana —semáforos, avisos de neón, residuos de la vida industrial—, en un gesto que era estético y profundamente político. La poesía dejaba de ser jardín para convertirse en escombro iluminado.

Sin embargo, la vocación del nadaísmo no se agotaba en la escritura; sus integrantes hicieron de la provocación un método: sabotearon congresos de escribanos católicos, irrumpieron en ceremonias religiosas, saquearon hostias (símbolo de la eucaristía católica), quemaron libros y desafiaron abiertamente a las instituciones. Tales actos, más que escándalos aislados, constituían una estrategia de visibilización en un país donde la palabra crítica carecía de resonancia si no iba acompañada de gesto, no siempre complaciente, a veces agresivo.

Paradójicamente, aquella violencia verbal y performativa no buscaba exacerbar el conflicto, sino denunciarlo. En un entorno atravesado por la guerra —de la violencia partidista a los conflictos armados posteriores—, el nadaísmo erigió una poética de confrontación que, lejos de ser panfletaria, operaba como una forma de resistencia simbólica. No era una poesía social en el sentido programático, sino una especie de polvorín; era explosiva, efímera, profundamente perturbadora.

Su recepción inicial fue de rechazo. La crítica, aferrada a cánones tradicionales, desestimó aquellos textos como exabruptos juveniles sin valor estético. No obstante, con el paso de las décadas, la perspectiva cambió. Lo que en su momento se consideró una desviación terminó por reconocerse como una de las pocas vanguardias auténticamente arraigadas en la experiencia colombiana.

En esencia, el nadaísmo fue una constelación, más que un movimiento homogéneo; una suma de voces dispares unidas por el impulso común de negar para afirmar. Su legado no reside únicamente en sus textos —a menudo inclasificables y de una calidad considerada desigual—, sino, además, en la transformación que operó en la sensibilidad cultural del país. Introdujo la irreverencia como forma legítima de pensamiento, desestabilizó los discursos de autoridad y amplió los límites de lo decible.

El nadaísmo cobró fuerza más allá de los escándalos que haya propiciado esa horda de escritores alebrestados y ávidos de gloria; por encima del impacto mediático que pudieron haber tenido al enfrentar al canon y las instituciones en la época de su vigencia; independiente de las contradicciones que los llevaron a enquistarse en el establecimiento que tan duramente cuestionaban y que enfrentaron de manera irreverente, iconoclasta y en ocasiones recurriendo a la violencia física y verbal.

El nadaísmo vivió por encima de opiniones y titulares de prensa o de enfrentamientos con escritores tradicionales y respetados o con personajes embalsamados de la política y la cultura tradicionales; fue, por encima de todo, un movimiento literario, además de publicitario, que trató de sentar un precedente en lo único que queda para la posteridad de movimientos como este: la letra escrita, el texto publicado, el artículo comentado y leído, el poema glosado, el cuento sometido a cuidadosa disección.

Es cierto que no siempre el veredicto ha sido favorable, ni los textos han sido universalmente aceptados, ni hay unanimidad en cuanto a la valoración del acierto de los versos y de las prosas; pero los escritos están allí, a la vista de todos, para someterse al escrutinio del gusto, de las academias y de la historia.

Y como a los movimientos literarios, sean vanguardias verdaderas o no, hay que evaluarlos con el rigor que da la lectura en sus diversas capas, para ver si en sus figuras se logran constituir imágenes que capturen el instante de lo bello, más allá de lo simplemente ingenioso, traemos esta colección desordenada y arbitraria de muchos de los escritos más conocidos de los integrantes que quedaron matriculados en este movimiento. Aclaramos: la selección puede no estar libre de controversias, pueden los textos estar llenos de altibajos y sinrazones. De los autores, hay que decir que los hay denostados, aclamados, que todos han sido mencionados, que la mayoría han sido olvidados y que, además, se han incluido algunos que ni sabían que eran nadaístas, muy a su pesar.

A los hechos nos atenemos, y las letras son los hechos de la literatura, más allá del grito y el mito, por encima de la blasfemia, superando los sacrilegios y las confrontaciones con las instituciones inamovibles que de inmediato se les enfrentaron y los combatieron.

Ahí están los textos del nadaísmo para el escrutinio de la historia, para el disfrute de las generaciones para las cuales este “ismo”, como tantos otros, suena ya añejo, desvencijado o derruido en su propia decadencia; o por el contrario, digno de una resurrección que invite a escarbar en los sótanos telarañosos de la desmemoria.

Gonzalo Arango había escrito manifiestos en papel higiénico, asunto que muchos interpretaron más allá del simbolismo y se lo tomaron literalmente para referirse a la calidad de su literatura. Desde su pedestal, desde su rincón, desde sus honduras o recovecos, con aciertos o sin ellos, estos textos están ahí para que cada cual los acoja como pueda, los disfrute o los critique, se los goce o los desprecie; ya los autores habitan el silencio y a los críticos les son más indiferente que nunca. Quién sabe si alguna pequeña joya está brillando bajo el musgo de lo aparente.

Ahí les quedan, hagan con ellos lo que buenamente les parezca y, si creen que vale la pena gozárselos, aprovechen, ahora que pueden. Y no les teman, son más inofensivos de lo que parecen.

A más de medio siglo de su irrupción, el nadaísmo persiste como una anomalía fecunda: un gesto radical que, al negarlo todo, terminó por abrir un espacio inédito para la literatura y para la conciencia crítica en Colombia, porque, como intuyó su fundador, no llegar también es una forma de destino.

Por todos estos motivos era apenas natural que 70 años después se planteara de manera espontánea la pregunta por el papel, la influencia, la pertinencia y el valor literario del nadaísmo en el siglo XXI. Inicialmente, como una iniciativa puramente intelectual, discursiva y dialéctica de la Revista Cronopio, se convocaron a escritores nacionales e internacionales para que cada uno expresara, de acuerdo con su experiencia, información y documentación sobre lo que pensaba de dicho movimiento desde su perspectiva particular. La situación fue un éxito y alrededor de 25 escritores y críticos publicaron sus apreciaciones a manera de artículos en el número 104 de la revista virtual, en junio de 2024. Destacamos a Armando Romero, Darío Ruiz Gómez, Juan Diego Parra, Luis Fernando Macías, Reinaldo Spitaletta, John Saldarriaga, Memo Ángel, entre muchos otros de gran trayectoria.

Pero las cosas no se quedaron solo allí; la avalancha de lectores y de comentarios a favor y en contra motivaron a estamentos académicos, como la Institución Universitaria de Envigado (IUE), la Corporación Universitaria Remington (Uniremington) y el Instituto Tecnológico Metropolitano (ITM), con sus respectivas editoriales, a convertir este experimento virtual en un libro físico que es el que nos convoca.

Con gran entusiasmo se presenta este texto La rebelión de la nada. Historias del nadaísmo en Colombia, que va a circular de manera física y virtual, buscando dar elementos para tener una mirada crítica del verdadero valor literario del movimiento nadaísta, con la perspectiva reposada que da la distancia temporal.

La comunidad académica ha acogido con gran entusiasmo esta iniciativa y, por ello, se plantean diferentes eventos en el 2026 en pro de la divulgación de la obra. Así, tendremos prelanzamiento en la Feria Editorial ITM el 15 de abril; el lanzamiento oficial tendrá lugar en la FILBo, el 24 de abril espacio otorgado por la Cámara Colombiana del Libro y ASEUC; además, se hará una presentación especial para Envigado, en el teatro de la Institución Universitaria de Envigado (IUE), el 14 de mayo; otros dos eventos se suman a nivel nacional; el 30 de julio, en Neiva con la Biblioteca Luis Ángel Arango; y el 10 de octubre en Pasto desde la Universidad de Nariño, entre otros que estaremos confirmando en nuestras redes.

 

Es un verdadero placer ofrecer a la comunidad lectora, crítica y académica del país y en general de Hispanoamérica esta recopilación que se constituye en un verdadero hito editorial. Sin más comentarios, entonces, ponemos a consideración de los lectores este cúmulo de anarquía, de chispazos e ingenio, de provocaciones, de metáforas afortunadas y de las otras, de irreverencias gratuitas o justificadas. En fin, que los textos se defiendan, ya que sus autores no pueden hacerlo.

 

Para más información del libro y sus eventos, revisa: https://revistacronopio.com/lanzamiento-del-libro-la-rebelion-de-la-nada-historias-del-nadaismo-en-colombia/

 

Para descargar la antología literaria del nadaísmo, ir a este link: https://revistacronopio.com/wp-content/uploads/2025/06/Antologia_de_poesia_nadaista-Junio-08-2025.pdf   

 

Emilio Alberto Restrepo[2]

Coeditor

 

 



[1] Zuluaga, J.; Alzate, J.; Ramírez-Oliveri,G. y Restrepo, E.  (2026) La rebelión de la nada. Historias del nadaísmo en Colombia. Revista Cronopio,Fondo Editorial Institución Universitaria de Envigado,  Editorial ITM.  

[2] Médico, Ginecoobstetra-Laparoscopista (UPB-UdeA-CES). Profesor, Especialista en Literatura Comparada (U. de A., 2023), Magíster Literatura (2026, UPB). Autor de30 artículos académicos. Colaborador de La Hoja, Cambio, El Mundo, Momento Médico, Universo Centro, Revista Cronopio, Laterales Magazine y Ficción la Revista. Ha publicado novelas, colecciones de cuentos, libros de pedagogía y ensayo literario. Ganador y finalista en concursos de poesía, cuento y novela. Autor de 25 libros, en su producción se destacan novelas de asuntos médicos y hospitalarios, novelas y cuentos de género negro y temática urbana, libros infantiles, pedagógicos y de ensayo literario. Su personaje, Joaquín Tornado está en siete libros. (UPB-ITM). Su último libro es la novela titulada Tribulaciones de un espía cercano, publicado en el año 2025, con el Fondo Editorial Institución Universitaria de Envigado.






















[1] LA REBELIÓN DE LA NADA (HISTORIAS DEL NADAÍSMO EN COLOMBIA) (2026) Coedición de Revista Cronopio, Universidad de Envigado, la Uniremington y el ITM 


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